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La gente de hoy en día considera el escaparatismo como algo que está ahí, que no se estudia. Creen que no se fijan cuando pasan delante de un escaparate, que cualquiera lo hace. No se dan cuenta del trabajo que hay detrás.

Cuando la gente te pregunta que es lo que estás estudiando, y tu contestas: escaparatismo...siempre te responden... ¿¿escapismo??? ¿¿a dónde te escapas chica??? jajajaja... y se sienten agusto soltandola...Por lo que respondes:... nooo, escaparatismo, escaparates (ya no contestas visual merchandising, porque entonces ya tendrías que estar años simplemente para explicarle como pronunciar la dichosa palabra...) Cuando contestas que es para montar y diseñar escaparates ellos te contestan: ...carai!!y hay que estudiar para eso...para vestir maniquies???pues vaya...eso lo hago yo...

Despues de unas cuantas respuestas de este tipo he optado por la siguiente respuesta: ¿¿Sabes la gracia del escaparatismo??que somos los responsables de crear actos en vosotros, los clientes, somos los culpables de que compreis por comprar, sin haber tenido intención alguna. Gracias a nuestras técnicas y esfuerzo hacemos que entreis en los comercios con la necesidad de compra sin daros cuenta, gracias a que focalizamos el producto, por técnicas de color, de colocación, etc. Sois de alguna manera, y sin ofender, como marionetas, dirigidas por nosotros.

Y es verdad, la gente tiene por costumbre ver los escaparates como algo normal en las calles, como la entrada a los comercios. Creen que se fijan solo cuando ven algún producto que les interesa, pero no es así. Se fijan en los escaparates el 85% de las personas que pasan por delante de alguno. No se preguntan: ¿y porque me llama la atención? ¿porqué tengo incluso la necesidad de comprarme este producto cuando no lo necesito? . No ven que hay que tener en cuenta muchos factores, simplemente saben que se han fijado en él. Y ésto es lo que nosotros, como escaparatistas, conseguimos, que se fijen en él apesar de la larga distancia que les separa, de la cantidad de comercios que hay al rededor... Los expertos hablan de 11 segundos como el tiempo que tienen los escaparates para convencer al transeúnte. En ese tiempo, decidirán si entrar en el establecimiento o pasar de largo. Por ello, la creatividad del escaparatista es fundamental para conseguir que el cliente se sorprenda y se detenga ante la novedad que encuentra detrás del cristal.

Así mismo somos nosotros, los escapartistas, los causantes de crear un impacto en el transeúnte, através de alguno de los cinco sentidos. Causantes de crear una necesidad de compra. Causantes de hacer el producto atractivo y que no pase desapercibido ante otros escaparates. Causantes de que eligan nuestro establecimiento y no otro. Tenemos la responsabilidad de impactar al cliente con nuestro trabajo, ya que un escaparate puede incrementar las ventas de un establecimiento entre un 15 y un 20%, lo que en una etapa económica difícil, como en la que nos encontramos, puede ser de gran ayuda para que los establecimientos mejoren sus ingresos por ventas. Así pues considero que la presencia del escaparatista en un comercio hoy en dia es imprescindible.

El único inconveniente es, que la percepción que se tiene por escaparatista está distorsionada, y es gracias en parte a ciertos cursillos a distancia, que practicamente regalan el título, como si fuera una profesión de mínimo esfuerzo y de poca técnica, lo que da la sensación de que efectivamente cualquier persona podría hacer nuestro trabajo. También porque asta hace poco el escaparatista de una tienda, en una gran empresa, era el dependiente que ascendía de cargo, apesar de no tener conocimientos de escaparatismo. Es así que la figura del escapartista cumplía el papel de montar y ya está. Cuando realmente lo que hacemos ademas de montar es expresarnos diseñando y creando. Contando historias a la gente que pasa por la calle, transmitiendo emociones, interactuando, en algunas ocasiones, con el cliente. Intentando que la persona que pase por delante de un escaparate desconecte por un segundo de la realidad sumergiendose en el encanto que éste pueda llegar a tener.

Está claro que el escaparate es un medio de venta, es una estrategia puramente comercial. Pero apesar de ello, digamos que lo que hacemos, como buenos escaparatistas, es tratar de transformar la venta en arte.