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El escaparatismo, aún sin su reconocimiento total, es un arte que permite presentar de forma adecuada la esencia de una marca o tienda.

Mediante diferentes técnicas, estudios y estratégias se crea la combinación perfecta para "poner cara" a una tienda; así como se dice que la cara es el espejo del alma, el escaparatista es quién se encarga de transmitir la esencia de una tienda y crea una relación entre el cliente y el trabajador, para facilitar la venta y crear un vínculo entre comprador y empresa.

El escaparatista debe:
- Crear una atracción entre la persona que mira y el escaparate.
- Contar y transmitir una historia que haga que el consumidor se sienta atraido por conocer más sobre ella.
- Hacer un escaparate que sea recordado, sin descuidar mostrar la moda y sus tendencias.
- Ha de invitar al cliente a entrar y conseguir un interés mayor por la marca.
- Crear un espacio llamativo, innovador y atractivo.

Antes de todo esto,debe formarse devidamente y adquirir los conocimientos necesarios para llevar a cabo su trabajo. No se trata solo de ser ingenioso, se ha de aprender las técnicas:
- Necesita un estudio sobre la colocación del producto y el protocolo a seguir, según el producto con el que trabaje.
- Ha de aprender el tipo de iluminación con la que puede trabajar y el enfoque que debe dar al producto para que sea reclamado.
- Debe conocer diferentes materiales y aprender a trabajarlos para que así cada escaparate tenga un toque diferente.
- Ha de tener un poco de psicologia para captar el tipo de cliente con la que cada marca quiere que se sienta identificado.
- Tiene que ir "refrescando" sus conocimientos en moda y tendencias.
- Debe ir alimentando su creatividad con nuevas ideas y atreverse a innovar; quien no arriesga no gana.

Con todo esto aprendido ya puede emprender un proyecto. Ha de buscar una idea, apuntando, estudiando y detallando lo necesario para poder construila, y también tener en cuenta diferentes alternativas por si surgiera algún contratiempo.

Pero antes de la idea tiene que informarse sobre la historia de la marca para la que va a trabajar, cuales son sus principios, hacia que tipo de cliente quiere dirigirse, como es su producto y que cualidades tiene y que es lo que quiere transmitir.

Después de haber encontrado la idea y la manera de llevarla al escaparate, también debe ajustar un presupuesto que no supere a la idea ni a lo establecido por la marca que le contrata.

En definitiva, el escaparatista ha de conseguir un espacio atractivo y llamativo, utilizando recursos económicos y todo su potencial, estudiando al cliente y al producto y ha de demostrar todo su entusiasmo y respeto por este empleo aún por descubrir en su totalidad.