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A lo largo de la historia el escaparatismo ha ido evolucionando muchísimo, tanto que ha pasado a ser uno de los elementos más importantes de las técnicas de marketing de hoy en día.

Antiguamente ya existía este fenómeno, por ejemplo en la Edad Media los carpinteros colgaban o exponían sillas de madera fuera del establecimiento para que se supiera que era un comercio de carpintería. Al igual que otros establecimientos artesanales y de venta de materias primas, cada vez más iban exponiendo sus productos en las aceras de las calles, en las puertas de las entradas e incluso en las ventanas.
Con el visual merchandising sucedía lo mismo, en el interior de las casas artesanales en la sala principal tenían todos los productos expuestos y en la sala o patio trasero guardaban la reposición.

Como todo en la vida ha ido evolucionando, y si antes se le daba poca importancia al escaparate y al interior de un establecimiento hoy en día es una parte fundamental y necesaria para cualquier comercio. Porque el escaparatismo y el visual merchandising junto a la publicidad, es decir, el marketing en general, son los elementos que le permiten a un negocio darse a conocer, diferenciarse del resto y ser recordados.

De siempre los seres humanos hemos actuado a golpe de vista, y necesitamos que algo nos llame la atención para fijarnos en ello. Pero en la actualidad no basta con que un escaparate o el interior de un establecimiento sea atractivo, sino que consiga llegar a las emociones de las personas, a cubrir las necesidades de cada individuo e incluso a percibir con los cinco sentidos.

Por todas estas razones no es suficiente que el profesional de escaparatismo y visual merchandising sepa de colores, formas o tenga buen gusto, sino que cada día ha de innovar, buscar nuevas ideas, sorprender al espectador, transmitir lo que una empresa desea, llegar a unos objetivos como: las mayores ventas posibles, la identificación de la marca, ser recordado, la comodidad y fidelidad del futuro cliente, cubrir el mayor número de necesidades, etc. Por ello un buen profesional debe saber mucho más que de decoración, debe saber también de diseño, formas, luz, color, materiales, arte, cultura, colocación de producto, últimas tecnologías, etc. En definitiva, estar a la orden del día, saber de todo y sacar el mayor rendimiento a la experiencia y a la creatividad.

Hoy en día parece que ya todo o casi todo está inventado, pero no es así. Si es cierto que cada vez cuesta más obtener la atención de los transeúntes, porque continuamente nos bombardean con anuncios publicitarios, miles de colores, formas, y se mire por donde se mire la innovación ya está por todas partes. “Lo que hoy es nuevo, mañana ya será pasado”. Por eso mismo ahora más que nunca es la presencia de un buen escaparatista y visual merchandising es tan importante en los establecimientos, ferias y stands.

Una prueba de cómo está avanzando esta ciencia hoy en día son estos ejemplos: Escaparates con personas en su interior, escaparates y visual merchandising interactivos, fragancias incorporadas e identificativas de un establecimiento, modelos en ropa interior como personal de un comercio, personas de la calle que al instante se pueden convertir en los propios modelos de las firmas por unos días, etc.

También cabe destacar que se está luchando por romper con esos instantes donde el futuro consumidor duda si acceder o no a un establecimiento. Por ello cada vez más se están eliminando las entradas y creando una continuación del exterior, a base de la eliminación de puertas, pasando los escaparates al interior, añadiendo cartelería muy próxima a la entrada y facilitando al máximo el acceso del futuro consumidor.
Otra acción que se lleva a cabo es eliminar los fondos de los escaparates, dejando visible el interior, dando así una mayor importancia al visual merchandising de un comercio.

Con el tiempo, el profesional de escaparatismo y visual merchandising ha conseguido ser un experto de esta ciencia, pudiendo llegar a conseguir la mayor rentabilidad de un comercio.