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Hay dos maneras de afrontar los problemas del tipo que sean. La primera, identificarlos y luchar por superarlos. La segunda, dejar que ellos te superen sin haber luchado.

Lamentablemente, nos encontramos sumidos en una de las crisis más devastadoras de los últimos tiempos. Las empresas quiebran, el paro aumenta, el talento huye, los comercios cierran... todo es negativo y más aún cuándo desde todos los rincones nos lo recuerdan sin cesar. Rectifico. Últimamente se leen, y se escuchan, historias de emprendedores que luchan contra viento y marea por reinventarse, por no dejarse vencer y poder llevar una vida digna sin tener que abandonar su tierra. Son personas que afrontan los problemas y que no se dejan vencer por ellos. Son guerreros y guerreras que deben ser un ejemplo a seguir por todos nosotros. Ellos bien saben que para diferenciarse del resto, deben invertir esfuerzo en esta ardua tarea. Sólo así conseguirán sobrevivir a estos duros tiempos, esperando a que pase la tormenta. Saben que cuándo ésta pase, su esfuerzo habrá valido la pena. Habrán conseguido posicionarse en la mente del consumidor, y ello se deberá a su optimismo y saber hacer, a su pasión por los detalles y por las cosas bien hechas. Sea usted uno de ellos y no se deje vencer. Siempre hay una salida y alguien que le puede ayudar a encontrarla.

La clave, en un comercio, para sobrevivir en estos difíciles momentos, todos sabemos cuál es: VENDER. La mejor manera para hacerlo: ATRAER LA ATENCION DEL CONSUMIDOR. Cómo conseguirlo: CON UN MAGNIFICO ESCAPARATE. Un escaparate capaz de transmitir los valores del establecimiento y hacer que queden patentes, por largo tiempo, en las mentes de los futuros consumidores. Un escaparate que le haga sobresalir del resto de sus competidores y que consiga despertar el deseo entre los que lo contemplen. Sólo así conseguirá que entren y, lo más importante, que compren.

Las ciudades están llenas de tiendas anónimas ante las que todos pasamos sin detenernos. No porque no estemos interesados en lo que se vende en ellas, sino porque pasan desapercibidas ante nuestros ojos. No llaman nuestra atención. El papel fundamental de un escaparate es ese, y por ello, se debe aprovechar esa oportunidad de vender a todo el que pasa por delante sin apenas esfuerzo. Ya no valen las excusas de que no se le da bien o de que no tiene mano para ello. Invierta una pequeña cantidad, en comparación con los seguros beneficios que obtendrá, y contrate a un especialista en la materia. Alguien que consiga la magia de la que hemos hablado, que despierte los deseos y anhelos de sus clientes.. Pero una vez conseguidos los objetivos, no abandone tan importante empresa y manténgase al día con ella. Recuerde variar algo en su escaparate cada dos semanas y, como mucho, cada dos meses cambie la decoración entera. No deje que sus clientes se aburran, de la sensación de que se preocupa por ellos y de que usted siempre tiene cosas nuevas. Siga este consejo y no se arrepentirá. Está más que comprobada su eficacia.

Y sobre todo, no desista.

¡Luche!