> 

El escaparate es un espacio mágico e irreal creado en relación a una marca o a un producto. Tiene la intención de seducir, tentar al espectador y producir deseo. Es su carta de presentación, un vendedor silencioso que atrae y atrapa la curiosidad del consumidor.

El escaparatismo se sitúa dentro de las disciplinas artísticas. Si el arte lo entendemos como cualquier actividad estética realizada por el humano con el fin de expresar ideas y emociones, al final eso es lo que hacemos como escaparatistas. Generando curiosas relaciones entre productos y consumidores, con el fin de mostrar de la manera más acertada que es lo que ofrece la tienda.

Se relaciona directamente con la instalación artística, que es un genero nuevo de las artes visuales y tiene su origen con “La Fountain” de Marcel Duchamp. Su objetivo es generar una experiencia conceptual, visceral, en un espacio determinado mediante diferentes disciplinas. Las instalaciones son temporales y pueden variar dependiendo del lugar en el que se dispongan. Entonces el espacio toma protagonismo y si hacemos un paralelo con el escaparate podríamos situarlo como interfaz entre arte y arquitectura.

El escaparatismo es una arquitectura efímera, ya que juega con el espacio y la temporalidad. Muchas veces se podría considerar, por este mismo motivo, que no tiene repercusión. Sin embargo, considerar lo breve como algo sin importancia es una falacia, ya que este puede causar gran impacto y llegar incluso a tener una gran repercusión social.

El echo de valorar un espacio efímero, tiene que ver con los tiempos en los que estamos viviendo. En una sociedad que avanza y evoluciona rápidamente, todo es desechable y reinventable. Nos vemos a diario bombardeados de información, nuevos productos y vanguardias. Cada vez es más difícil controlar la capacidad de asombro de los individuos. Se ha perdido el romanticismo, el saborear las cosas. Existen un sin fin de tendencias y evolución en los medios expresivos y nos vemos envueltos por la necesidad constante y el deseo de innovar, tanto como consumidores y/o creadores. Cada día aparecen ideas más novedosas que las anteriores por lo que vivimos con una creatividad totalmente acelerada. Si somos incapaces de concretar una idea o planteamiento en un corto periodo de tiempo, nos vemos obsoletos, por el surgimiento de nuevas propuestas.

A su vez toda esta problemática es una gran estrategia de marketing. Es irónico, ya que el escaparate es un espacio pasajero, regido por las temporadas, condiciones y modas del momento. Es volátil y el sólo hecho de pensar en que este desaparecerá para ser remplazado por otro, nos hace centrar aún más la atención en él.