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Un buen día te sientas y empiezas a pensar en tu vida, tu trabajo, tu formación, tu futuro profesional... y te encuentras con un montón de dudas, ¿Qué hacer para encontrar un nbuen trabajo en época de crisis? Y en lo primero que piensas es ¿Qué has estudiado?, ¿Qué hay para ti relacionado con eso?... y ves que cada vez se exige más para optar a un puesto de trabajo, entonces es cuando tu cabeza da un giro y te planteas ampliar tu curriculum.

Siendo una arquitecta de interiores apasionada de la moda, pienso cómo relacionar esos dos conceptos y buscar así algo que me guste. Lo primero que me viene a la mente al pensar en ropa son las tiendas y a la vez sus escaparates, algunos sorprendentes, otros decepcionantes y muchos que pasan desapercibidos...

Me empieza a picar la curiosidad y me pongo a buscar en internet ¿Qué hay detrás de todo eso? encuentro una escuela de escaparatismo y visual merchandising en Barcelona, Ártidi, una escuela dónde te preparan para ser un profesional y dónde mi idea inicial toma más fuerza. Ahí me doy cuenta de la importancia que tienen los escaparates en una tienda, que es más de la que yo pensaba, y que además el concepto visual merchandising, o acciones que comprenden la presentación, ordenación, o colocación del producto en el punto de venta, cobra cada vez más importancia.

Vale, está claro, la idea me gusta, que mejor manera de aunar esos dos conceptos, moda y decoración que trabajando el interior y la ambientación de un espacio para prendas de ropa!!! pero en mi cabeza sigue rondando la palabra CRISIS, ¿Será buena idea trabajar en tiendas de moda cuando sus beneficios han bajado notablemente? ¿Habrán recortado gastos en las grandes y pequeñas empresas delegando estas funciones a dependientas o encargadas de tienda como trabajo extra aún no teniendo la formación necesaria? La verdad es que podría ser...pero...tenido en cuenta que las ventas han disminuido, habrá que hacer algo para motivar las compras y que por un momento esa persona que se encuentra frente al escaparate se olvide de su hipoteca y del resto de facturas pendientes y se permita un capricho.

Es conocido que el 70% de la información que recibimos es a través de la vista, por tanto, provocar un impacto visual en las personas que pasan delante del escaparate de una tienda y conseguir que entren es muy importante, pero no suficiente, todavía falta que esa persona al entrar, siga ilusionada con lo que se ha encontrado fuera, que no le defraude. El escaparate es el alma de la tienda y debe ser un adelanto de lo que nos vamos a encontrar dentro...debe de tener la esencia y transmitirlos el estilo y valores de la marca. Si conseguimos esto y el vestido del escaparate le queda bien, lo hemos conseguido!!!

La persona se habrá enamorado de la prenda y por amor dicen que se hacen locuras... si sigo pensando en el amor... lo importante no es sólo el exterior, la belleza es efímera y muy subjetiva, para enamorar de verdad en una tienda es necesario un visual merchandiser que gane el afecto del cliente desde un interior cuidado, bien distribuido, ordenado, sorprendente y fiel a los principios de la marca, como si del/a hombre/mujer perfecto/a se tratase!!!

Puede ser que haya tiendas que aparentemente renieguen de estos conceptos, me imagino un Primark o un H&M infiel, con gran cantidad de prendas amontonadas, como si de amantes se tratase, en mesas centrales y que no necesitan de un visual cuidado. Es cierto que este desorden nos llama la atención y despierta curiosidad como si de un chico/a malo/a se tratase que pasa de nosotros/as y por eso nos provoca un interés especial pero a la hora de la verdad a todos/as nos gusta sentirnos especiales,que nos mimen, nos cuiden y que nos traten como únicos/as sobretodo cuando algo es para toda la vida como el amor, sea amor hacia una prenda o una persona.

Al final a nadie le gusta quedarse sólo, todo el mundo acaba encontrando esa persona, nosotros/as como visuals y escaparatistas esperamos que esas tiendas cuenten con nosotros/as y se conviertan en mejores, al igual que el amor nos hace mejores personas.

María Vilar Martínez, GRUPO D. Barcelona 2011