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‘El pasado fin de semana salí de mi casa dispuesta a realizar mis primeras compras navideñas. Sí, ya sé que es algo pronto pero la iluminación de las calles y el alumbrado de algunos árboles me animó a realizar esas compras que después siempre se convierten en un engorro y se realizan a contrarreloj.’

Elegí la concurrida calle de Paseo de Gracia, pensé que de allí saldría con alguna presa y con algún compromiso menos. Pese a ser final de mes y la feroz crisis que nos acecha la kilométrica calle de los comercios estaba abarrotada. Mi primer cometido fue solucionar el regalo de mi madre, por ese motivo, me dirigí a Loewe, con tal mala pata que había dos compañeros escaparatistas montando el escenario que embaucará durante toda esta campaña de consumo a mujeres, maridos, novios a decidir regalar esos preciados bolsos. No pude contenerme y me paré a ver cómo realizaban su trabajo, varios curiosos se pararon para contemplar dicha construcción.

Llevaba más de media hora observando cuando una mujer pegada a un moño, toda perfumada y subida a unos tacones de vértigo espetó ante mis oídos: “vaya manera de perder el tiempo y el dinero, dos personas poniendo bolsos en un aparador sin gusto ninguno! si estos bolsos se venden solos…”

Pues bien, ante tal comentario y sin ánimo de enfrentarme a la señora me decido a escribirle esta carta para poder aclararle en la medida de lo posible lo que es ser escaparatista.

Querida Amiga:

Le escribo estas líneas para mostrarle mi desacuerdo ante el comentario vertido por usted hacia el trabajo que estaban realizando los profesionales del escaparatismo, solo deseo que comprenda un poco mejor en que se basa la profesión, lo que significa hacer un escaparate y lo que conlleva la realización de estos.

Al margen de parecer, simplemente montadores de algún que otro elemento decorativo y disponer con gracia todo tipo de prendas y complementos, además de la imagen que se tiene de que cobran mucho y eso lo podría hacer cualquiera…todo esto es la imagen proyectada en la calle, la gente piensa todo esto y más sobre la profesión sin tener en cuenta la creatividad en la idea previa, el proceso para crearla y la disposición en tienda.

Es una obra de arte cambiante según la temporada y su gusto ante el espectador es subjetivo, además de ser el espacio destinado a mostrar de manera artística y original parte del producto que podrás encontrar en la tienda, dispuesto de manera atractiva y que capte la atención de los transeúntes.

Bien es cierto que como dice usted, querida amiga, estos bolsos se venden solos, pero, porque no hacer que gente que no puede permitírselos no disfruten también de todo lo que ofrece la marca a través del escenario que es el escaparate, que puedan ver la variedad de modelos y colores que allí se encuentran, porque no soñar con poder tener uno de ellos, si el mundo del escaparate te da la oportunidad de poder soñar y que te lleve al mundo creado por el artista, que en este caso es el buen escaparatista.

Los escaparatistas son los encargados de eso mismo, que incluso usted que estaba criticando el por qué disponer el producto de esa manera se haya parado ante él y observara tanto el soporte donde se encontraba el bolso como el producto en sí.

Se pretende en esencia eso mismo, que se detengan ante el escaparate y que incluso les incite a entrar a la tienda, no solo trata de ayudar a la empresa para mejorar sus ventas o la afluencia de público al interior de la tienda para conocer su marca, sino también crea espacios visuales muy creativos, que facilitan al espectador o al futuro cliente que tipos de productos de venden en el establecimiento, si encaja en esa tienda o no; el escaparate te da códigos que de manera inconsciente que cada persona interpreta y hace q se sienta cómoda con lo que ve.

En fin, querida amiga y espectadora de escaparates, no he querido meterme en materia de todos los conocimientos que los escaparatistas tienen tanto en materiales, colores y los estudios que hacen para poder mejorar y potenciar las tiendas y por ello también a las marcas; sino más bien, hacerle reflexionar en el cuidado con el que lo realizan y sobre todo en intentar agradar a todo aquel que vaya por la calle, como iba yo, toda dispuesta a comprar regalos y me quede embobada contemplando el trabajo de estos artistas.

Espero que esta humilde opinión sirva para poder ver el escaparatismo y al escaparatista como una profesión reconocida y que no todos pueden hacerlo , aunque el intrusismo seria otra carta.

Un saludo.

Marta Farto Rodríguez