> 

Imaginemos por un segundo caminar por una ciudad y que en vez de escaparates con grandes cristaleras hubieran muros de ladrillos.

¿Disfrutaríamos lo mismo de un viaje a New York donde no hubiera escaparates? ¿Iríamos un fin de semana a un Londres “sin escaparates”? ¿Pasearíamos igual por la Gran Vía de Bilbao o Madrid? ¿Tendría el mismo atractivo la ciudad de Roma? ¿Y París? Así podríamos nombrar muchísimas ciudades…

Pero también podemos hablar de otras partes del mundo que no pertenecen al mal llamado “primer mundo” y que también tienen sus escaparates.

Recuerdo mi viaje a Sri Lanka, hace ya 10 años, hacíamos largos recorridos en una vieja furgoneta, a lo largo del camino encontrábamos pequeños puestos de fruta, allí la fruta era mostrada con mimo y cuidado detalle; piñas, mangos, cocos, esperaban a ser degustados, y, bajo un sol de justicia, elegíamos el puesto con el “mejor escaparate” esperando encontrar la fruta más dulce, fresca y jugosa.

Este verano en mi viaje a Ghana, también he podido ver escaparates; tiendas de coloridas telas que sacan su producto a la calle y allí colocan fotos de escasa calidad para mostrar el diseño que puedes crear; mujeres que colocan el pescado seco de originales maneras para que resulte más apetecible, mujeres que venden por la calle con sus

Los países árabes, de gran tradición comerciante, también son un claro ejemplo de cómo exponen con cuidado sus productos; especias, artesanías, alfombras, en los zocos

Al fin y al cabo en EEUU, Reino Unido, Francia, Ghana o Sri Lanka el objetivo es vender haciendo que el consumidor se sienta atraído por el producto a través de su escaparate, sea éste una cesta en un zoco o una cristalera de la 5ª Avenida.

Así podríamos definir el escaparate como un medio de comunicación entre el público (posible futuro cliente) y la empresa, su finalidad es potenciar la venta y la imagen de la empresa

Nuestras ciudades sin escaparates serían como museos con sus paredes vacías de obras de arte, ¿Qué sería del Reina Sofía sin el Gernika? ¿Y del Louvre sin La Gioconda?

Los escaparates dan luz y color a las ciudades, las hacen atractivas, interesantes, amenas. Anuncian la Navidad, las Estaciones del Año, las fechas señaladas: Día de la Madre, San Valentín.

Nos hacen soñar imaginando llevar una u otra prenda, nos creemos Cenicientas que hemos encontrado tras ese cristal nuestro zapatito

Porque los escaparates son obras de arte urbano al servicio de la sociedad de consumo.

El escaparate nos da la posibilidad de mostrar nuestro productos, qué vendemos, pero también nuestra imagen corporativa, nuestra filosofía como empresa…Es nuestra mejor publicidad y por ello debemos tratarlo con mucho cuidado.

La sociedad va cambiando, sus gustos, sus costumbres, sus manías y el comercio se mueve siempre al ritmo de esta demanda y nunca al contrario.

Por lo tanto los escaparates se tienen que adaptar a todos estos cambios y es labor del escaparatista estudiar detenidamente todos estos factores (ubicación del comercio, target cliente, filosofía empresa, etc.) y de esta manera mandar un mensaje atractivo al cliente.

Un buen escaparate puede hacer que las ventas de un comercio aumenten considerablemente, de esto se han dado cuenta hace tiempo ya las grandes cadenas y firmas, que tienen contratados escaparatistas en sus platillas, ahora falta animar a los pequeños comerciantes para que adviertan que invertir en un buen escaparate es una apuesta segura hacia un mayor éxito comercial

Como decía al comienzo de este artículo cierren los ojos e intenten imaginar esa calle por la que están paseando sin escaparates...

¿Notan la diferencia?